El problema no es que te hayas desenamorado, es que nunca has estado enamorado y no conoces este sentimiento. Hoy en día está al orden el divorcio a la carta y, es más, la solicitud de anulación del matrimonio eclesiástico, para poderme casar de nuevo por la iglesia, pues, es mucho más bonito.
Muchas parejas están tan confiadas y conformes porque las ha casado un sacerdote. Que equivocadas están, el sacerdote es un mero celebrante del sacramento del matrimonio, pero el que se casa sois vosotros ante Dios, lo que expresáis y decís en la ceremonia, lo estáis diciendo ante Dios, el cual, a través de su hijo Jesucristo y ante la pregunta sobre el repudio o divorcio, dijo: -- el hombre y la mujer dejarán a su padre y a su madre y formarán una sola carne--. Y añadió --Y que no los separe nadie--. Ante estas declaraciones de Jesús, le dijeron --Moisés, permitió el repudio y el divorcio-- a lo que Jesús contestó --Fue la presión y la cabezonería del pueblo quién le pidió eso a Moisés y este accedió, pero si un hombre o mujer yace con otro o mujer que no es su esposo, está cometiendo adulterio.
Muchas personas creen que el matrimonio se anula y ya está, pero no saben que la anulación de un matrimonio es lo mismo que decir que este no ha existido, o sea que habéis estado viviendo como solteros y vuestros hijos son de padres solteros.
Hubo un monje español, misionero en Sudamérica, quién, ante tanto divorcio en estos países, realizó un estudio de porque los matrimonios se separaban y, llegó a la conclusión de que esto ocurría debido a la rutina del mismo, las personas se cansan de una rutina constante y buscan otras alternativas para salir de ella, claro está, esto ocurre cuando entre ambos cónyuges no existe otra cosa que atracción física. En Israel, la familia de la novia fija en cantidades muy altas el repudio a pagar por parte del marido, que no trae cuenta el realizarlo.
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